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Nuevo año, nuevos propósitos

Costa de Valencia Feliz año nuevo

¡FELIZ AÑO NUEVO!

Por fin dejamos atrás un año que no será fácil de olvidar, marcado por la pandemia global de COVID-19, y que ha provocado, entre otras muchísimas cosas, que la mayoría de nosotros tuviéramos que readaptar nuestra actividad docente a una nueva realidad digital, reinventándonos, reciclándonos y poniendo a prueba nuestra competencia digital.

Renovarse o morir”, dice el proverbio. Esta situación ha dejado clara la importancia, y más para nuestra profesión, de seguir aprendiendo como profesionales y estar al tanto de las continuas novedades, métodos y recursos que van surgiendo fruto de la investigación y de la experiencia. También, estamos seguros, habrá generado miedos e incertidumbres acerca de nuestras capacidades. Sin embargo, como seguimos siendo optimistas y positivos, pensamos que este terremoto que ha sacudido nuestras vidas va a traernos más ganas de seguir aprendiendo, dejando atrás la comodidad de lo conocido de todos aquellos que llevamos años “haciendo lo mismo”, por las ganas de investigar y de innovar en el aula. Y no solo nos referimos a lo que la enseñanza on-line implica.

Echemos la vista atrás. Seguro que nuestras clases de hoy distan mucho de las clases que impartíamos cuando empezamos a trabajar. Y si no es así, puede que tengamos que replantearnos nuestro trabajo. No hay nada más triste que un docente que no se implica en su propio desarrollo profesional y, en consecuencia, en dar lo mejor de sí para conseguir el progreso de sus alumnos. Así que las preguntas que deberíamos formularnos serían: “¿En qué punto estamos como profesionales hoy por hoy? ¿Cómo soy como docente? ¿A dónde quiero llegar y cómo lo voy a lograr?

Creemos que este inicio de año, todavía incierto, es un momento ideal para marcarnos este propósito; es decir, hacer lo que tantas veces hacemos con nuestro alumnado: evaluarnos como profesionales, reflexionar sobre nuestro nivel de desarrollo y trazar planes para poder superarnos o mejorar en aquellos aspectos de la enseñanza-aprendizaje en los que sentimos que todavía tenemos lagunas.

Y para ayudarnos en esta tarea de autoexploración, contamos ya con herramientas que nos pueden guiar en este proceso, los conocidos Portafolios Reflexivos para Profesores.

Seguro que como docentes hemos oído hablar e incluso manejamos los portafolios de los estudiantes, siendo probablemente el más representativo para nuestro sector el Portafolio Reflexivo de las Lenguas.

 

 

Este documento, promovido por el Consejo de Europa, sirve para que los alumnos que aprenden o aprendido una lengua –ya sea en la escuela o fuera de ella- puedan registrar sus experiencias de aprendizaje de lenguas y culturas, evidenciar su nivel de competencia y reflexionar sobre el proceso de aprendizaje.

La implantación del portafolio dentro de las aulas, responde a la idea tantas veces repetida en el MCER de que “el aprendizaje debe continuar a lo largo de la vida” y entronca con la visión del alumno como “aprendiente autónomo”.

Podríamos extendernos muchísimo sobre las bondades del uso en el aula del Portafolio, pero nos conformaremos con recalcar su función pedagógica; favoreciendo la capacidad de reflexión y autoevaluación de los alumnos y haciéndoles capaces de asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje. En otra ocasión dedicaremos un post a explicar los diferentes tipos de portafolios que hay y sus aplicaciones en el aula, así como otras ventajas que supone llevarlo a las clases.

 

Pero volviendo al tema central de nuestro post; una enseñanza reflexiva requiere también de profesores reflexivos, así que para nosotros también existen Portafolios que nos guiarán en nuestro proceso de aprendizaje profesional.

 

Existen diferentes versiones de Portafolio del Profesor, incluso en algunos centros es el propio equipo docente junto con la coordinación académica los que elaboran sus propias guías adaptándolo a su realidad. Nosotros queremos destacar dos de ellos:

 

  1. Portafolio Europeo para Futuros Profesores de Idiomas. Validad por el consejo de Europa. Aunque se pensó para contextos de secundaria, es fácilmente válido y adaptable también para la enseñanza a adultos. Este portafolio está pensado para la formación inicial de nuevos profesores, y lo que más nos gusta es la claridad expositiva de sus partes y las explicaciones de la guía que lo hacen un documento muy valioso para la orientación. También puede servir a los coordinadores académicos para evaluar el desempeño de profesores recién incorporados a un centro.

 

  1. Parrilla interactiva del perfil del profesor de idiomas. Tras registrarse, y a partir de diferentes etapas y preguntas, permite una autoevaluación online que da como resultado un documento aproximativo de tu nivel de competencia en diferentes ámbitos. Nos gusta porque es fácil de usar, intuitivo y puede generar documentos estandarizados para un único centro. Eso sí, la parte de evidencias y reflexión deberían realizarse en un documento aparte. Sin embargo, puede constituir un buen punto de partida para analizar y reflexionar sobre los resultados en reuniones de coordinación.

 

Como hemos comentado ya, existen más versiones y modelos; lo importante no es tanto el soporte, sino el pararse a reflexionar sobre los aspectos claves que componen nuestro trabajo y, una vez nos hayamos autoevaluado, fijar un plan de acción personal para avanzar en aquellos aspectos en los que hayamos detectado carencias; mediante la realización de cursos, lecturas especializadas, observaciones de clases, proyectos de investigación en acción… Aunque a priori pueda parecer demasiado trabajo, una vez hayamos entrado en la dinámica de la reflexión sistemática, estamos seguros que podremos mejorar como profesionales y sentirnos más preparados para los retos educativos que nos deparará el futuro.

 

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